Mujer Presencia

Todos tenemos algo especial, algo que nos hace únicos, y ella no era la excepción.

La rosca de chicharrones, y los frutos secos, los caramelitos de chocolate y menta, y los de miel, sus pañuelos de papel por doquier, sus agujas e hilo hasta arriba del sillón, sus telas y su máquina de coser, siempre a cuestas.

Era una mujer coqueta, sus pañuelos, sus collares y pulseras de piedra, sus esmaltes de uña en tonos violetas y rojizos, su lápiz labial y sus cremas. Les dije, era una mujer coqueta.

Sus noches en vela, entre películas y novelas, mientras ojeaba una revista. No había quién le ganara esa maratón, era la última en apagar la tele y podría jurar que la primera en prenderla.

Mujer con carácter, con fuerza, con convicciones. Mujer Presencia.

Así, era ella. Unica, peculiar, sin tapujos, sin pelos en la lengua, dispuesta a ayudarte y a decirte lo que piensa.

Mujer que deja huella. Mujer Presencia.

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